Podríamos decirlo de otro modo. Yo estaba a las órdenes de la señorita Morí, que estaba a las órdenes del señor Saito, y así sucesivamente, con tal precisión que, siguiendo el escalafón, las órdenes podían ir saltando los niveles jerárquicos.
Así pues, en la compañía Yumimoto yo estaba a las órdenes de todo el mundo.
Amélie Nothomb: Estupor y temblores (1999)