El mundo pierde un poco de sentido cuando tu madre deja de mirarte.
Pedro Mairal: Adiós, señora Ana (Maniobras de evasión)
martes, 19 de marzo de 2024
¿Por qué quiero escribir pero me sale espuma?
Pedro Mairal: Maniobras de evasión.
sábado, 14 de diciembre de 2019
Estaba sola con mis latidos en ese mundito propio que se hace cuando uno se ovilla hacia dentro.
Pedro Mairal: El año del desierto.
sábado, 30 de noviembre de 2019
Los años pasan hacia atrás cada vez más rápido.
Pedro Mairal: Hoy temprano.
miércoles, 20 de noviembre de 2019
Quizá ni me ven. Siempre invisible. Nunca cobré espesor, no soy opaca. Soy transparente.
Pedro Mairal: Sally Méndez
martes, 12 de noviembre de 2019
Vivía desfasada del presente, un poco corrida hacia el futuro, siempre pensando en algo bueno que iba a pasar después, hablándome de eso, una fiesta, una película, algo que iban a filmar, algo de ropa que le iban a traer los padres de Nueva York, siempre en ese declive de la ansiedad, cayendo hacia adelante.
Pedro Mairal: El hipnotizador profesional.
lunes, 11 de noviembre de 2019
Como suele pasar, despreciaba a la gente que se le parecía.
Pedro Mairal: El hipnotizador personal
sábado, 19 de octubre de 2019
Si no podés con la vida, probá con la vidita.
Pedro Mairal: La uruguaya.
viernes, 18 de octubre de 2019
Me tranquilizaba sentir que había una parte de mi cerebro que no compartía con vos. Necesitaba mi cono de sombra, mi traba en la puerta, mi intimidad, aunque sólo fuera para estar en silencio.
Pedro Mairal: La uruguaya.
jueves, 17 de octubre de 2019
Ese sueño que tuve una vez, de un tipo que gritaba en el cuarto de al lado y cuando yo preguntaba qué le estaban haciendo me decían: Le están extirpando la lengua inglesa.
Pedro Mairal: La uruguaya.
miércoles, 16 de octubre de 2019
El enamorado es como el paranoico, cree que todo le habla a él.
Pedro Mairal: La uruguaya.
lunes, 14 de octubre de 2019
Ya mi cuerpo no terminaba en la punta de mis dedos; continuaba en el tuyo. Un solo cuerpo.
Pedro Mairal: La uruguaya
sábado, 14 de septiembre de 2019
Daniel se acordó de cuando miraba televisión con su abuela. Él cambiaba tan seguido de canal, que ella mezclaba los hilos narrativos de las distintas películas y tejía su propia historia, que tenía la virtud de ser siempre feliz, porque cuando, después de un rato de estar frente a la pantalla, aparecía una escena de risas o abrazos o declaraciones de amor, ella se levantaba y decía: " Qué lindo como terminó", dejándolo a Daniel perplejo, preguntándose cómo habría sido la historia que había armado su abuela.