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sábado, 15 de abril de 2017

El viajero

           Allí de donde vengo nadie me retenía.
Sé que nadie me espera donde voy.

            Por la ventana quietos desfilan los paisajes.
Sería hermoso no llegar a ningún sitio.

            Permanecer así:
viajando de un lugar que ya no existe
a otro que nunca existirá.

Juan Bonilla

miércoles, 11 de marzo de 2015

Yo no tengo una boca que llevarme a la boca.

Juan Bonilla: en "En el refugio", en "Partes de guerra"

lunes, 27 de octubre de 2014

 Dewey afirmó la enorme diferencia que hay entre tener que decir algo y tener algo que decir.

Juan Bonilla: Catálogo de libros excesivos, raros o peligrosos que ha dado a la imprenta Juan Bonilla

sábado, 25 de octubre de 2014

Uno de mis más fecundos defectos es sentir curiosidad por demasiadas cosas, lo que me impide concentrarme en un trabajo de largo aliento.

Juan Bonilla: Catálogo de libros excesivos, raros o peligrosos que ha dado a la imprenta Juan Bonilla

lunes, 4 de febrero de 2013

Dedicatoria a los amigos

   Los reúne una celebración, que te tiene por protagonista: boda quizá, o algo menos traumático como la presentación de un libro tuyo.
   No se conocen entre ellos: sólo tienen en común que padecen tu amistad.
  La sensación que te gana es de perplejidad: las diversas facciones con que la amistad ha ido enriqueciendo tu biografía se extienden ante ti como un ejército.
   Lo forman rostros que vienen de la infancia y en los que sigues reconociendo los gestos de unos niños que ya so humo de unos sueños incumplidos, fantasmales personajes de unas fotografías al que el tiempo fue comiéndoles las esquinas;
   rostros que no te han abandonado desde la adolescencia, con los que compartiste los primeros cigarrillos, Herman Hesse y canciones que ahora te inyectarían una melancolía que no tienen sus letras, proyectos de un mundo mejor que la realidad desbarató de un manotazo;
   rostros que te presentó al profesión y a los que ese obstáculo no les impidió acceder a tu amistad.
   Están ahí, dos o tres decenas de rostros que componen un paisaje que no habías contemplado nunca hasta ahora.
   Te sientes como aquel personaje de Borges que decide componer una geografía imaginaria y tras repartir por le mapa ciudades y aldeas, mesetas, cordilleras, mares y archipiélagos, comprueba al apartarse para mirar el resultado de sus esfuerzos que ha dejado impreso en el papel su propio rostro.
   De la misma manera las diversas facciones con que la amistad ha ido enriqueciéndote dibujan la línea de un solo rostro: el tuyo.
   Y resulta gratificante descubrir que en ese retrato sales especialmente favorecido.

Juan Bonilla: Partes de guerra (1997)

jueves, 15 de diciembre de 2011

Treintagenarios


Aquí me veis, viajero
de una generación desencantada
cuyo dios seductor es el dinero
que hemos gastado en ropas, viajes, hadas.

Las luchas y consignas
palabras son que anhelan nuestros viejos
nostálgicos de tanta causa digna
porque se miran poco en los espejos.

Somos conservadores
según denuncia una revista en boga,
por preferir usar consoladores
al sexo y masticar chicle a la droga.

Aquí me veis, viajero
de una generación que en vano
quiere evitar los aguaceros
pues vino sólo a pasar el verano.

Somos insolidarios
y nos da igual que el mundo sea un desastre
(a fin de cuentas ya los partidarios
se Sartre lo cambiaron por el sastre).

No es por casualidad
que sea época de pocas luces
morales. Vuelve el Dogma o la Verdad
a convencernos con mentiras dulces.

Aquí me veis, viajero
de un tiempo que se pierde en la espesura
del paso y el me da lo mismo…pero
nunca fue tan hermosa la basura.


Juan Bonilla: Partes de Guerra (1998)

sábado, 5 de noviembre de 2011

Yo lo recordaba así, y ya se sabe que la memoria es el lugar en el que de veras acontecen los hechos.

Juan Bonilla

viernes, 4 de noviembre de 2011

Tanto proponerse hacer cosas poco comunes para disponer de aventuras que contar en su diario, y al cabo las aventuras valían por sí mismas lo suficiente como para no tener que rebajarse a ser literaturizadas.

Juan Bonilla

lunes, 31 de octubre de 2011

Hay dos maneras de volver al punto que dejaste a tus espaldas. Una consiste en darse la vuelta. La otra en darle la vuelta al mundo. Yo opté por la segunda, y espero llegar pronto a aquel punto que dejé a mis espaldas, y que me aguarda delante ahora.

Juan Bonilla

sábado, 17 de septiembre de 2011

No me deja dormir el ruido que hace el tiempo al caminar,
arrastrando cadenas que están hechas con sueños de los
que ya se han dormido.

Juan Bonilla: Insomnio

martes, 30 de agosto de 2011

domingo, 31 de julio de 2011

CUADERNO DEL DOMINGO

Conduciendo por Houston, en ese eterno domingo que parece imperar aquí después de las cinco de la tarde, se tiene la sensación de que una bomba de neutrones ha estallado en alguna parte de la ciudad, una bomba de esas que extermina todo indicio de vida sin afectar a las edificaciones. Una ciudad muerta que se mantiene en pie como un decorado de cartón piedra. La sensación de angustia se extrema en esas largas horas, y el deseo de abandonar la ciudad cuanto antes te asalta de manera violenta. Los mosquitos, enormes, ayudan lo suyo a que la ciudad de los campeones de baloncesto de los Estados Unidos, los toros mecánicos en los bares cuyos suelos han sido tapizados por cáscaras de cacahuetes, los profesores y médicos vestidos de tejanos, y los cuadros desérticos de Cy Twombly, no merezca más que unas instantáneas en nuestro álbum de fotos.

Juan Bonilla: "El eterno domingo de Houston",
en "El arte del yo-yo" (1993-96); ed. en Pre-Textos, 1996

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