– ¿Qué entiendes tú por educación? Bien. ¿Para qué necesita mi hijo que lo metan en cintura? Él puede tener de todo, ¿comprendes? La educación se queda oara los pobres, Adela. La educación debe ser más estrecha y severa cuanto más pobre se sea. Bueno, supongo que me comprendes, ¿no? Bien. Si uno tiene diez y otro cinco, el de diez debe ser educado para diez y el de cinco para cinco. Mi hijo podrá tener siempre lo que desee y no hay por qué privarle de ninguna satisfacción. Bien, si educarle es reventarle y mortificarle, no voy a educar a mi hijo, eso es lo que quiero decir.
Cecilio Rubes en "Mi idolatrado hijo Sisí?, Miguel Delibes