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jueves, 31 de diciembre de 2020

ODA A LA TARDE DEL 31 DE DICIEMBRE

No sé,
pero algo tienes tú que ver conmigo,
tarde del 31 de diciembre,
retal del año que le sobra a todo el mundo.

No eres más que el recuerdo de un pasado festivo
y la espera de las ilusionadas
luces del Tiempo Nuevo: paréntesis vacío
–la gente, fatigada y como ausente,
tirada en un sillón– entre dos sueños.


No sé, pero estas cosas –cansancio, copas sucias
en un rincón, ese silencio inmóvil,
ese in-vivir entre un ayer resplandeciente
y la luz y la música de una vida distinta–,
de alguna forma extraña,
no sé, se me parecen a mi vida.

Eugenio D'Ors

jueves, 22 de febrero de 2018

Fatum

Ese niño que llega, cartera remolona,
botines desatados, al colegio de Sánchez
no sabe que sus pasos felices por Sevilla
-luz, patios, calles, cales- le acercan a Collioure.

París, rue Vaugirard. Ese muchacho
gris y desmadejado que avanza hacia el otoño
verleniano del hondo Jardín de Luxemburgo
no sabe que camina hacia Collioure.

Por la alameda de oro -Soria pura-,
lentos enamorados demorándose,
mirándose en el Duero -Soria pura-. La novia,
con manos inocentes,
sacude la ceniza -tiza acaso-
del hombro del poeta, que no sabe
que tan dulces senderos le llevan a Collioure.

El señor que, enlutado como un cirio,
con su bastón y pasos soñolientos
-domingo provincial- sube a los olivares
de Baeza no sabe que sube hacia Collioure.

El viejo arrebujado en sus recuerdos
que mira cómo pasan,
vertiginosos, los naranjos por la ventana
del coche, y los aspira -Levante azul-, no sabe
que por aquella ruta de flores y palomas
y muchachas se está acercando a Collioure.

Un súbito frenazo, la puerta abierta, el frío
látigo de la lluvia. Sale a la noche y anda
entre voces anónimas, oscuras,
y olor a bajamar. La lluvia. Unas preguntas
francesas, tan extrañas como un sueño, la lluvia,
los papeles, la lluvia, los gendarmes mojados
alzando la cadena fronteriza.
Igual que un sueño todo.
Francia, ya clareando, y aquel cartel: «COLLIOURE»,
nombre jamás oído. No sabe que allí estaba,
desde siempre, esperándole su muerte.

Miguel D'Ors: Códex 3 (1981)

viernes, 1 de diciembre de 2017

Carretera (Homenaje a A. T.)

Invierno gris sobre las sementeras
hurañas de Castilla. Atrás quedaron
-niebla harapienta y hielo- los peñascos
de Pancorbo, y la tarde palidece
tras este parabrisas de mosquitos
estrellados. La carretera, eterna
-en la cuneta, un repentino vuelo
de urracas-, va esfumándose a lo lejos,
en el futuro. Por la radio insisten
los políticos. Pasan camiones
porcinos hacia Burgos. (Y algún tiempo
después pasa su olor). Villamartín,
Villarramiel, Frechilla, Villalón
de Campos, tantos fantasmales pueblos
de adobe -una bombilla solitaria
ya encendida (¿por quién?)- de los que aún
no se borró la antigua bienvenida
de yugos y de flechas, espadañas
con olvidados nidos de cigüeña,
andrajos de carteles de algún circo…

Tras este parabrisas de mosquitos
estrellados -el día ya apagándose-,
postes y postes. Postes que sostienen
pentagramas de pájaros sombríos.
Postes como de un sueño.
                                          Pero mira
esos cables y anímate, muchacho:
acaso por alguno de ellos va
ahora mismo -la vida no es tan negra,
al fin y al cabo-, tembloroso de
pura belleza, hacia cualquier oído
perdido en la espaciosa y triste España,
uno de esos poemas que recita
tu amigo Andrés Trapiello por teléfono.

Miguel D'Ors (La imagen de tu cara, 1994)

jueves, 15 de septiembre de 2016

Vista de Roma

Esto es vivir:
                       resquebrajados muros,
fustes truncados, torsos abatidos
dioses que no respeta
ni el cardo ni la ortiga, pulcros trazos
piadosos ofendidos
por la lata herrumbrosa, la suela calcinada,
la camada de galgos polvorientos,
la consuetudinaria prostituta...
Y la tarde que pasa sobre todas las cosas
indiferentemente, como el carro
del vencedor hollando los despojos.
Estos es vivir: un porvenir de polvo,
la chispa que sucumbe en el oscuro
reino de la ceniza.

11-IX-74
Miguel D'Ors

domingo, 18 de agosto de 2013

CUADERNO DEL DOMINGO

(...)  ¿Quién podría
enseñarme el camino
para volver a aquel domingo en que sonaba
la música feliz del arco iris?

 Miguel D'Ors: Respuesta a su hija Laura (1977)

sábado, 21 de enero de 2012

Respuesta a su hija Laura

¿Y por qué te hago falta?
(Laura, 3 años)
¿Que por qué me haces falta?
                                              Pues ¿quién me llevaría
a la rama más alta del verano?
¿Con quién aprendería a pronunciar
correctamente las palabras verdes?
¿Cómo iba a saber yo cuando un 8 está triste?
¿Y el nombre de una nube? ¿Quién podría
enseñarme el camino
para volver a aquel domingo en que sonaba
la música feliz del arco iris?
¿Cómo me entendería con las cerillas?, dime.
Y si nevara -sobre todo, esto-
¿cómo distinguir yo la nieve
minúscula y mayúscula para no hacer el tonto?

                                                             21-I-77


 Miguel D'Ors: Ciego en Granada, 1975

domingo, 25 de septiembre de 2011

CUADERNO DEL DOMINGO

Blues de la tarde de domingo


Tristeza de la tarde de domingo y la lluvia.
Tristeza, sobre todo,
de estar aquí escribiendo estas palabras
y haciendo ya imposibles tantas cosas
que ayer se me ofrecían;
de estar aquí y no estar en La Alcazaba
bajo el látigo gris de la ventisca
ni estar entre las olas de Carchuna
ni viendo con mis hijos desde la oscuridad
los desiertos ecuestres de Arizona;
de estar aquí, pensando a cuántas cosas
dice no cada sí que pronunciamos,
cuántos caminos quedan perdidos para siempre
en cada encrucijada; preguntándome
que miguel d'ors fue el que impidió aquel otro
miguel d'ors aterido y feliz en la noche
despiadada del Eiger, y aquel que, entre humo y copas,
cantaba o cantaría, y ya no cantará
en Helsinki rancheras mejicanas
enhiestas como gallos de pelea, y el otro
que explicaba versos de "Soledades" bajo
la nieve de Wyoming,
y tantos otros ex-futuros Miguel D'Ors,
ninguno de los cuales desearía
encontrarse en Granada un domingo de lluvia
y de octubre escribiendo estas palabras.

4-X-87

Miguel D'Ors: "La música extremada", 1991.

domingo, 19 de junio de 2011

CUADERNO DEL DOMINGO

CALENDARIO PERPETUO

El lunes es el nombre de la lluvia
cuando la vida viene tan malintencionada
que parece la vida.

El martes es que lejos pasan trenes
en los que nunca vamos.

El miércoles, jueves, viernes, nada.

El sábado promete. El domingo no cumple
y aquí llega otra vez -o ni siquiera otra:
la misma vez -la lluvia de los lunes.

Miguel D'Ors: La música extremada, 1991

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