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jueves, 15 de noviembre de 2018

Cada mañana

Cada mañana, Jaime Gil de Biedma
se muere en Barcelona,
                                       Shelley sube
a su barco en la costa de Italia,
                                                   Raymond Carver
escribe su poema sobre Antonio Machado.

Cada mañana
Stevenson se inventa La isla del tesoro,
Paul Morand sube a un tren,
                                             Blaise Cendrars va en un barco,
Virgina Woilf camina
cerca de un río y Paul Eluard piensa de pronto:
La tierra es azul como una naranja.

Del otro lado hay gente oscura que nos busca.
Del otro lado hay gente que llama a nuestra casa.
Hay gente que se acerca muy despacio a nosotros
igual que hombres con hachas caminando hacia un bosque.

Cada mañana es la última mañana de Pavese.
Cada mañana, Herman Melville empieza Moby Dick,
Borges se mueve al fondo de los versos de Borges,
Pessoa lee desde dentro de mí a Pessoa.

Del otro lado hay gente que nos sigue.
Del otro lado hay manos que tiran de nosotros.
Gente que nos espera
en noches del tamaño de su miedo a la noche.

Rimbaud besa a Verlaine en un hotel de Francia,
a Steinbeck se le ocurre Las uvas de la ira,
a Vicente Huidobro le parece que escucha
la pequeña cascada que cuenta sus monedas.

Cada mañana
                       toco el oro de Jack London.
Cada noche
veo brillar la bala en el corazón de Lorca.
Cada día
me convierto en mis ojos,
                                           soy las cosas que escucho
como el hombre que tiembla es una parte del frío.

Cada mañana,
                        alguien lo descubre:
todo lo que está escrito pertenece al futuro.

Benjamín Prado: Todos Nosotros (1998)

jueves, 4 de octubre de 2018

Cierro el libro.
Me miras.
Sé lo que estás pensando:
- la vida es muy difícil.
Una mujer es un reloj de arena.

Benjamín Prado: Mirando fotos de Anne Sexton (1908-1974)

martes, 2 de octubre de 2018

Hay ángeles que buscan
playas abandonadas donde olvidar el cielo.

 Benjamín Prado: "Flores de Isla Negra"

sábado, 15 de septiembre de 2018

Las flores de Isla Negra

 (Pablo Neruda, 23 de septiembre de 1973)

La carretera de la costa lleva
a un bosque
con pequeñas
casas prefabricadas.
A lo lejos
 se ven los pilotos azules
de los remolcadores.
La casa está en la playa.
Hay un balcón
hecho para esperar
el salto mineral de las ballenas.
La luz es como un fuego.
Neruda está junto a la empalizada.

Aquel día, la gente iba llegando
muy despacio
al borde del océano.
Algunos se sentaban a leer; otros, dejaban
junto a la puerta velas encendidas
o traían banderas.
Cerca de las ventana, en los cuartos
apagados, se ve la mesa con las fotos
de Whitman y Rimbaud,
el salón con los grandes mascarones
que descienden al suelo
como ángeles marinos: uno lleva
una rosa en la mano
y otro tiene ojos tristes gastados por las olas.

Antes de irme -sigue
contándome Christina- ya era casi
de noche. Había puestos
iluminados. El viento apagaba
las velas. Yo compré
esta pequeña caja de cobre
y puse en ella
dos flores de la tumba de Neruda.
Aquel viento
sonaba igual que el mar sobre un embarcadero.
Volví a mirar la casa,
como si de repente
fuera a encenderse la luz de una ventana.
Hay ángeles que buscan
playas abandonadas donde olvidar el cielo.

Pensé en las flores
porque siempre dices
que Neruda es el gran poeta de la vida,
gracias a él
la lluvia del jardín
se convierte en manzana.

Benjamín Prado: Cobijo contra la tormenta, 1995

viernes, 1 de junio de 2018

Poema para que lo leas cuando no esté a tu lado

                                  XI

Mi amor, este poema
es para que lo leas cuando no esté a tu lado,
cuando no pueda ya cuidar de ti.

No te conformes nunca con alguien que no piense
que tu eres una llama más antigua que el fuego,
que tú eres su razón para vivir.

Aprende a no querer a los que no te quieran
y elige bien a qué le tendrás miedo:
no habrá sombra que oculte lo que tú temas ver.

Escapa del que piense
que el aire es la pared de lo invisible
y huye de aquel que crea
que es más feliz quien menos necesita,
porque ése no podría necesitarte a ti.

No te rindas, no olvides jamás que la tristeza
sólo es la burocracia del dolor.
Y si sientes que el mundo se derrumba,
no intentes abrazarte
a otro que esté cayendo a la vez que caes tú,
como yo hice contigo.

Algún día
tendrás que despertarte para salvar tus sueños.
Algún día sabrás que en las promesas
hay siempre un cristal roto
en el que aúlla el viento frío de la mentira.

Recuerda todo eso.

No escondas lo que sientes por miedo a ser frágil,
como aquellos
que por guardar tan bien lo que más les importa,
lo pierden para siempre.

Recuerda que no hay nada que no pueda
ocurrir cualquier día.
No olvides que esta obra ha terminado.
No olvides que le hablas a un teatro vacío.

Benjamín Prado: Marea humana (Editorial Visor, 2010)

martes, 23 de enero de 2018

Todo lo que está escrito pertenece al futuro.

Benjamín Prado, "Cada mañana" (1998)

lunes, 22 de enero de 2018

Hay ángeles que buscan
playas abandonadas donde olvidar el cielo.

Benjamín Prado: "Las flores de Isla Negra"

sábado, 1 de abril de 2017

Ángeles Prado sube a un Ford azul

En los primeros meses del año
venían a esta plaza
cada noche.
Ella tal vez hablara de hacer un largo viaje
por Europa;
                    y él miraba el Ford azul
aparcado a la sombra de los árboles.

Aún es fácil
imaginarles juntos,
ver la ciudad oscura que suena en cada paso,
que les dice: -No importa dónde vayas.
No importa cuánto corras.
No importa dónde llegues porque siempre estarás
a la misma distancia del sitio en que has caído.

Aún es fácil.

Tal vez él va hablando
de algún plan,
                        el proyecto
de empezar una vida en el Madrid de finales
de los 40; en medio de aquel mundo
hecho con casas tristes y hombres demolidos;
mientras ella
no le escucha: tan solo
se deja ir,
                 confía en lo que ama,
cierra los ojos para ver la rueda
de los años,
                    el fuego de las horas.
No escucha. No descubre
que lo que dice atrapa lentamente sus ojos
como una espina deja
la sangre de su rosa en nuestra mano.

Él mira el Ford azul
aparcado debajo de los árboles.

Tantos años después, aún es posible
que hay algo suyo aquí: el olor
frío de unas violetas,
la carretera de montaña,
                                        el parque
amarillo, la fuente que iluminan
los faros de algún coche.
Aún es posible
verles pasar,
                      felices y asustados,
sintiendo miedo -un miedo inexplicable-
hacia las dos personas en que hoy se han convertido.

Muy pronto lo sabrían: que hay silencios
donde arde muy despacio
el corazón;
                   palabras
que echan su red,
que pisan las violetas,
que envenenan las fuentes donde la madrugada
bebe el líquido blanco de la luna.
Hay silencios
que son una manera de quedarse vacíos.

Pero eso entonces ella aún no lo sabe:
una de aquellas noches,
tal vez la última
de su vida,
cuando alguien pudo verla
cruzar esta ciudad,
subir al Ford azul que la llevaba,
en compañía de un desconocido,
lejos de donde estaba cada uno de sus sueños.

Benjamín Prado

martes, 20 de septiembre de 2016

Y ellos dicen: tu mundo es algo que no puedo
comprender, pero puedo destruir.

Benjamín Prado, "Luis Cernuda en Hyde Park Gate"

lunes, 15 de agosto de 2016

Luis Cernuda en Hyde Park Gate

Una tarde, mira la oscuridad
que se va acumulando lentamente en el cielo
sin caer todavía;
ve las últimas luces de la ciudad
que buscan
el corazón del río.
La poesía es un faisán perdiéndose
en la espesura -dice
Wallace Stevens. A lo lejos brilla
una línea de casas junto a la carretera,
cuartos de otra ciudad
junto a la playa,
frías olas de sombra que tiran de los sueños
hacia el agua, que se llevan nuestra vida.
La lluvia de verano con pequeños tambores.

Las ruedas giran y los hombres hacen
torres desde donde poder mirar sus sueños.
Hay un día nublado por el calor.
Hay tardes
amarillas: leones
en los cuartos: Escribe
como el hombre que mira las fotos de otro hombre,
entra en su vida,
ve con sus ojos los lugares donde estuvo;
las luces del cometa,
la mañana encajada entre los muros blancos,
árboles, edificios
que después serían sólo una parte de la noche.

Mira la oscuridad; di: el mirlo vive
en el jardín; su canto
está en la casa.
Y ellos dicen: tu mundo es algo que no puedo
comprender, pero puedo destruir;
ellos derriban con tu propia mano los jardines,
con la mano del ángel
que mezcla fuego y sombras en nuestros corazones.

Benjamín Prado: "Cobijo contra la tormenta" (1995)

viernes, 15 de julio de 2016

Tú qué sabrás de Marina Tsvietáieva (1892-1941)

- La guerra entra en Moscú mientras leía a Lorca.
Estamos a finales de julio
                                           y hace frío
y ella piensa en sus propios versos sobre la muerte
de Rilke.
                O tal vez sólo
escucha la tormenta, oye el granizo
que arroja diminutas calaveras de pájaro encima del tejado;
o imagina un poema en que las bombas
caigan al mismo tiempo La Plaza Roja y en Poeta en Nueva York.
Tal vez piensa en París
                                       al otro lado
de los puentes hundidos;
ve juntos los aviones azules de esa noche
de verano y las luces de la torre
Eiffel.
            - Cierro los ojos -se dice- y toda Rusia
desaparece;
                     y luego
piensa algo así:
                           - Hay mañanas
del color de Neruda,
hay formas de llover parecidas a Hölderlin.
Después
ve a su hijo Mur juntoa  ella pero desde una casa
de hace 30 años en Italia; 
                                           y va de nuevo
del amor de Ossip Mandelstam al de Sofía Parnok.
Y se siente aún más sola;
sumando todo aquello se sintió aún más sola...

Tú estás sentada en un sillón.
                                                Me dejas
 terminar, después dices:
                                          - No. No lo has entendido.
Para ella sólo existe Mur.
                                           Si mira
adelante 
                no hay nada
                                      aparte de él.
No hay sueños.
                           Ni poemas.
Si mira
hacia atrás no ve a Rilke ni a Ossip Mandelstam;
                                                                                 sólo
ve a su pequeña Irina
que ha muerto de hambre en la época de la Revolución;
ve a su marido Serguei fusilado;
                                                     a su hija
Alia en un campo de prisioneros.
                                                        Si piensas
contar la historia, olvídate de Lorca
y de la torre Eiffel.
                               Piensa en su miedo.
Habla de su dolor.
                               Porque ésa es su historia.

Quizás tengas razón -pienso. Y apago
la luz.
Cierro los ojos.
                           Pero aún puedo verlos:
Pasternak la acompaña hasta el puerto,
                                                                le da un libro
de Pushkin y ellos -Mur y Marina Tsvietáieva-
suben al barco. y desde allí contemplan
Moscú en llamas, escuchan
desde alta mar
                         las casas
que se hunden a la vez muy lejos y en su oído.
Ella sabe
que no le queda nada;
                                     y tal vez piensa,
por ejemplo: -La muerte
se reúne en mis ojos,
abre una rosa blanca,
se cierra lentamente
                                  como la mano herida
donde late un pequeño corazón de gaviota.

Diez días después lo hace. En la radio, los soldados
atraviesan el Dniéper.
                                     Es la última
noche de agosto de mi novencientos
cuarenta y uno.
                         Pero puedo verlo:
llueve sobre Moscú
llueve despacio encima de su casa vacía,
sobre y en los montones de azafrán los niños
machacaban pequeñas
ardillas:
sobre el corazón que tiembla
arrinconado como un caballito de mar
y ella
           elige
                     la
                          soga.
Y el hielo de los tanques tiñe de rojo el río.

Benjamín Prado: "Todos nosotros" (1998)

viernes, 5 de junio de 2015

Taparse los oídos no hace desaparecer los tambores.

Benjamín Prado

viernes, 17 de abril de 2015

La nostalgia es el opio de los tristes.

Benjamín Prado, "Mala gente que camina" (2006)

martes, 27 de mayo de 2014

Un lugar al que ir no es más importante que un sitio donde esconderse.

Benjamín Prado: "Todos nosotros"

sábado, 24 de mayo de 2014

La vida es extraña: cuando más vacía, más pesa.

Benjamín Prado: "Todos nosotros"

viernes, 23 de mayo de 2014

La única manera de conservar a tus amigos pasa siempre por no necesitarlos nunca.

Benjamín Prado: "Todos nosotros"

jueves, 22 de mayo de 2014

Ese momento espantoso de la vida cuando aún queda mucho pero ya no queda nada.

Benjamín Prado: "Todos nosotros"

miércoles, 21 de mayo de 2014

Si adivinas lo que ha cambiado sabrás lo que pasa.

Benjamín Prado: "Todos nosotros"

martes, 20 de mayo de 2014

A menudo ya es demasiado tarde. A menudo, cuando aprendes a tragarte el sable el circo ya está en otro sitio.

Benjamín Prado: "Todos nosotros"

lunes, 19 de mayo de 2014

Correr hacia atrás no nos aleja del final. Detenerse, tampoco.

Benjamín Prado: "Todos nosotros"

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