Los hijos son doblemente importantes. Hay que velar por su felicidad a fin de proporcionarles un capital de recuerdos dichosos. Y al mismo tiempo se enriquece uno mismo con los recuerdos irreemplazables de la época en que eran todavía pequeños.
Anne Martin-Fugier: "Los ritos de la vida privada burguesa"
(Historia de la vida privada IV)