Cae la tarde en Puerto Lápice. (...) Es domingo y frente a la plaza, en la carretera, varias personas esperan el autobús de Madrid, que está a punto de llegar. Por las ganas, yo me iría también, pero no he hecho más que empezar mi viaje, un viaje que me llevará por medio país y que, como don Quijote, haré de tres veces, y mientras la noche llega salgo del pueblo y subo a los tres molinos que desde una colina dominan el antiuo puerto y, a un lado y a otro de él, la ondulada tierra de Toledo y la llanura inmensa de la Mancha, por la que caminaré mañana.
Julio Llamazares: El viaje de Don Quijote