Este soldadito de consola a solas
ni pudo con su siglo ni ya toca
su tambor. Su valor
no pasó de un redoble cuando más
arreciaban las horas o era el juego
abulia. Con alguna
batalla de salón se le salió
la cuerda y ahora goza
su hora de vitrina como un héroe
de esta guerra que el tiempo le ganará.
ni pudo con su siglo ni ya toca
su tambor. Su valor
no pasó de un redoble cuando más
arreciaban las horas o era el juego
abulia. Con alguna
batalla de salón se le salió
la cuerda y ahora goza
su hora de vitrina como un héroe
de esta guerra que el tiempo le ganará.
José A. Ramírez Lozano: "Antifonario para un derrumbe" (1977)