A las seis de la tarde la ciudad caía en manos de los consumidores. A lo largo de toda la jornada la gran preocupación era producir: producían bienes de consumo. A una hora determinada, como el disparo de un interruptor, dejaban de producir y, ¡andando!, se lanzaban todos a consumir.
Italo Calvino: "Marcovaldo. Marcovaldo va al supermercado"