La verdadera disidencia no dice su nombre en voz alta. Más que con solemnes proclamas estentóreas, manifiestos, manifestaciones, actos de protesta y demás pataletas individuales o colectivas variablemente llamativas o pintorescas, la verdadera disidencia tiene que ver con pequeñas cosas de la vida cotidiana; cosas como por ejemplo no tener coche, no comprar ciertos productos, no ver la tele, no escuchar la radio, no leer los periódicos, no hacer deporte, disfrutar del tabaco sin avergonzarse, llamar las cosas por su nombre, y seguir en silencio con la labor individual de zapa.
Roger Wolfe: "Siéntate y escribe"