La sociedad de consumo se basa en la continua adquisición de cosas que no necesitamos y que no nos sirven para nada. Se basa en la necesidad creada. Nadie admitirá nunca con agrado que en mayor o menor medida es un pelele de tan insidioso y perversamente perfecto sistema, y a muchos de nosotros nos gusta pensar que por el mero hecho de que nuestros apetitos pertenezcan a la esfera de lo "intelectual" nos salvamos, de algún modo, de la quema. En momentos así, no está de más que le echemos un rápido vistazo a la acumulación de tomos inservibles que se amontonan en nuestra biblioteca.
Roger Wolfe: "Siéntate y escribe"