- ¡Fíjate en los pájaros! ¡Son preciosos, pero como no trabajan, no queda nada tras ellos! ¿Has visto algo hecho por pájaros? ¡Absolutamente nada! Bueno, algo hacen para conseguir alimentos y cobijo. Pero, ¿dónde están sus productos instrumentales? ¿Dónde el ángulo de avance de sus vidas? No lo tienen, no lo pueden tener.
- ¿Y el hombre? - preguntó Zajar Pávlovich, que no acababa de entender al maestro.
- ¡El hombre tiene las máquinas! ¿Comprendes? El hombre es el principio de todo mecanismo, mientras que los pájaros son el final de sí mismos.
Andrei Platónov: Chevengur