Los domingos
de invierno por la tarde,
sobre todo si llueve
y el frío se arrima a las ventanas,
las mujeres que te dejaron vuelven,
están contigo unos minutos
y se marchan otra vez.
Y tú las ves
—como entonces— alejarse,
solo que ahora ya sin acritud,
agradeciéndole a la vida
aquellas lágrimas,
y hasta deseándole
a alguna que otra lo mejor.
Karmelo C. Iribarren: Un lugar difícil, 2019