—Algunos hombres –añadió Flamel sin poder resistirse– piensan que los libros son meramente herramientas, y otros simples estampaciones. Yo creo que son ambas cosas. Hay días en los que los uso como decorado y otros como compañía: así que, como ve, mi biblioteca representa un compromiso improvisado entre la apariencia y la inteligencia, y los coleccionistas me desprecian casi tanto como los estudiantes.
Edith Wharton: Piedra de toque.