—Talento —dijo con amargura—. Un talento pequeño, de un solo relato..., eso es la cosa más traicionera que Dios puede conceder. Trabajar y trabajar, con esperanza, con fe hasta que la juventud se consume... He visto esa situación demasiadas veces. Un talento pequeño es la mayor maldición divina.
Carson McCullers: ¿Quién ha visto el viento?