La mejor forma de que algo perdure es no darle demasiada importancia. Las cosas que amas acaban por echarse a perder. Hay que tratar las cosas con ironía, especialmente las que más te interesan: así hay más de una posibilidad de que sobrevivan. Este es, quizás, uno de los grandes secretos de la vida. Las personas mayores no conocen el secreto; es por ello por lo que suelen perderlo todo. Espero y deseo que los jóvenes sean más afortunados cuando llegue el momento.
Dmitri Shostakóvich: Memorias.