Como totalitaria que es, la familia aspira a asignar sus finalidades a sus miembros. Sólo que éstos se rebelan con una frecuencia creciente. De ahí, entre generaciones, entre sexos, o entre individuos anhelantes de decidir su propio destino, las tensiones que nutren los secretos de aquélla, o los dramas que la hacen explotar.
Michelle Perrot: Los actores
Historia de la vida privada, Tomo IV