Puesto que el amor que destilamos por cada ser querido sigue una receta específica y más bien rara que requiere unas cuantas pizcas de resentimiento, lástima o deseo, y, a veces, un pellizco de indignación, se necesitan tantas palabras distintas para nombrar ese sentimiento como personas hemos querido en la vida.
Lionel Shriver: "El mundo después del cumpleaños"