Pensaba que en la belleza del mundo había un secreto escondido. Pensaba que, para que el corazón del mundo latiera, había que pagar un precio terrible y que el sufrimiento del mundo y su belleza avanzaban guardando entre sí una relación de justicia divergente. Y que, en este abismal déficit, la sangre de las multitudes podría ser el precio último para la visión de una flor.
Cormac McCarthy