Los fines de semana Marilyn nunca deja salir a su hija Lydia hasta que no ha terminado los deberes, y para entonces ya suele ser domingo por la tarde. Alguno de esos domingos por la tarde Lydia queda con sus amigas en el centro comercial y convence a James para que la lleve en coche. "Vamos a ir al cine: "Annie Hall". Karen se muere por verla". James saca un billete de diez dólares de la cartera y lo deja sobre la mesa como diciendo: "Vale, vete a divertirte un rato". Ahora se da cuenta de que nunca ha visto una entrada de cine cortada, de que, hasta donde le alcanza la memoria, Lydia ha estado siempre sola en la acera cuando pasaba a recogerla para llevarla a casa.
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