- El sonido de las retransmisiones deportivas me ha deprimido -confiesa Celia.
- ¿Por qué?
- Supongo que lo identifico con el síndrome del domingo por la tarde.
Celia se toca las mejillas. Le extraña haberse ruborizado.
- Siempre ha sido así -añade-: cuando escucho una ráfaga de pitidos, como si se hubiera marcado un gol en algún campo del país, tengo la sensación de que se ha acabado el fin de semana.
- ¿Por qué?
- Supongo que lo identifico con el síndrome del domingo por la tarde.
Celia se toca las mejillas. Le extraña haberse ruborizado.
- Siempre ha sido así -añade-: cuando escucho una ráfaga de pitidos, como si se hubiera marcado un gol en algún campo del país, tengo la sensación de que se ha acabado el fin de semana.
Joaquín Berges: Una sola palabra