¿Por qué el estar solo, en y por sí mismo, debía ser objeto de burlas? Sin embargo, el caso es que lo era. No se confiaba en quienes estaban solos, en los solitarios. Eran personas extrañas y complicadas, a menudo psicópatas, capaces de esconder unos cuantos cadáveres descuartizados en la nevera. No amaban a nadie y nadie les amaba.
Margaret Atwood: "El otro lugar"