Llegar al fin
hasta la puerta
de tu casa,
entrar,
echar todas las cerraduras,
y, como quien saborea
el sabor de la venganza,
decirlo:
"ahí
os quedáis,
hijosdeputa".
hasta la puerta
de tu casa,
entrar,
echar todas las cerraduras,
y, como quien saborea
el sabor de la venganza,
decirlo:
"ahí
os quedáis,
hijosdeputa".
Karmelo C. Iribarren: "Desde el fondo de las horas", 1999