Es el asfalto sometido al viento.
Mirad cómo discurre entre colinas
con torres enigmáticas,
bordea el precipicio,
se eleva de repente sobre el mar
y desciende en un vuelo rasante de gaviota
que recobra la orilla,
divide árboles,
restos de casas
toldos de invernadero.
Me gustaría olvidarla,
lo mismo que ella ignora
los puentes del trazado antiguo,
pero se impone a mí,
insiste en afirmar -no sin razón que
me he pasado media vida en ella
y aparece en mis sueños deslumbrándome
con faros excesivos.
No me contéis novelas de autopistas
que llevan hacia el sur. Ya he tenido bastante.
Si se atreve el viajero,
sepa que es este un mapa irregular,
la síntesis del riesgo y de la suerte.
Mirad cómo discurre entre colinas
con torres enigmáticas,
bordea el precipicio,
se eleva de repente sobre el mar
y desciende en un vuelo rasante de gaviota
que recobra la orilla,
divide árboles,
restos de casas
toldos de invernadero.
Me gustaría olvidarla,
lo mismo que ella ignora
los puentes del trazado antiguo,
pero se impone a mí,
insiste en afirmar -no sin razón que
me he pasado media vida en ella
y aparece en mis sueños deslumbrándome
con faros excesivos.
No me contéis novelas de autopistas
que llevan hacia el sur. Ya he tenido bastante.
Si se atreve el viajero,
sepa que es este un mapa irregular,
la síntesis del riesgo y de la suerte.
Antonio Jiménez Millán