Por casualidad, este pliego de fundamentos lo encontró encuadernado, como un regalo para desenvolver, una de esas tardes tontas de domingo, que si salgo que si no salgo. En el pueblo proyectaban un documental del que apenas sabía de qué iba. Era una historia sobre un artista con ínfulas de modernito y heterodoxo, unos atributos aproximativos que fueron lo bastante apetitosos para que le desaparecieran la abulia y se le despertara cierta curiosidad de pasar el rato.
Llovía, y hasta última hora Dora había dudado si ir. Pereza dominguera. ¿Qué se puede esperar de las tardes de domingo?
Llovía, y hasta última hora Dora había dudado si ir. Pereza dominguera. ¿Qué se puede esperar de las tardes de domingo?
Anna Ballbona: Joyce y las gallinas