Un domingo Dora se deja arrastrar para ir a comer a casa de unos compañeros de la redacción que viven en un piso modernísimo de Gracia. Como son una pareja hipster como Dios manda, en la sala de estar, al lado de un sofá construido por ellos mismos con palés de madera, tienen una figura de cartón de Gilda, es decir, de Rita Hayworth, en el papel que la consagró.
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Cuando están a punto de empezar a comer ese tofu a la plancha -o a la cazuela o al vapor, no tiene ni idea-, Dora siente una soledad que no le gusta nada de nada.
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Cuando están a punto de empezar a comer ese tofu a la plancha -o a la cazuela o al vapor, no tiene ni idea-, Dora siente una soledad que no le gusta nada de nada.
Anna Ballbona: Joyce y las gallinas