Caminamos hacia Eli Zabar, el supermercado de la calle 80, al que tantas veces fui a comprar el mejor consuelo para el constipado en el invierno, la Matzo Ball Soup. Hay que proveerse de felicidad para la noche del domingo que está a punto de empezar, a las cuatro y media de la tarde; hay que neutralizar la melancolía infantil de la víspera del lunes con una buena sopa judía, un queso Idiazábal, carrot cake, un pan cercano al francés, pastel de cangrejo y tomates mexicanos.. Compro unas flores para simular una incipiente primavera, y salimos cargados a la avenida por la que avanza con dificultad muy poca gente, con aspecto de caminar hacia casa en esta noche anticipada que invita al recogimiento.
Elvira Lindo: Noches sin dormir