Fue una pequeña fiesta dominical. Los participantes, desde luego, no tenían aspecto de gente que tiene que esperar al domingo para ir de fiesta. Pertenecían a las clases altas, que podían ser invitadas un miércoles o un jueves, o hasta un lunes, y que, en efecto, lo estaban.
Joseph Roth, "Fuga sin fin" (1924)