Aunque tenía cuarenta años, parecía una jovencita, delgada, soñadora, entregada a la búsqueda de ese deseo de poseer lo absoluto que obsesiona a los romámticos y confunde a los demás.
Gore Vidal: "La ciudad y el pilar de sal"
Se engaña aquel que piensa que, después de 5.000 años de Historia escrita, su pensamiento es único y absolutamente propio.