Los dos
bajaban
por la calle
cubiertos
de sangre.
Nadie
les prestaba
atención.
Así era
la ciudad.
bajaban
por la calle
cubiertos
de sangre.
Nadie
les prestaba
atención.
Así era
la ciudad.
Karmelo C. Iribarren
Se engaña aquel que piensa que, después de 5.000 años de Historia escrita, su pensamiento es único y absolutamente propio.