Se preguntó de nuevo si lo que había perdido no era el amor, sino más bien una forma moderna de respetabilidad, si lo que temía no era el desprecio y el ostracismo, como en las novelas de Flaubert y Tolstói, sino la compasión. Ser objeto de la compasión general era también una forma de muerte social.
Ian McEwan: "La ley del menor" (2015)