Cada vez me gusta más trabajar en domingo. Los domingos son tan tristes, tan desmoralizadores... No es de ahora, es de siempre, esta sensación de vacío, tristeza, ausencia de algo importante que debía estar presente en el domingo y falló a última hora; la ausencia de un invitado alegre en la fiesta. Sólo que aquí el invitado es desconocido, y se nota su falta, el fracaso de la fiesta, impalpable, crecientemente. Se nota su ausencia y más a medida que el día va transcurriendo...
Josefina Aldecoa: "La casa gris"