Llevaba una semana esperanzada con la perspectiva de que, a partir del sábado, mi vida iba a mejorar, pero ahora que ese día había llegado. creo que lo que temía era que, a fin de cuentas, esas expectativas se diluyeran, quedaran en nada, y al día siguente, domingo, tuviera que combatir el desánimo y procurar inventarme una nueva ilusión, como en tantas otras ocasiones.
Clara Usón: "Corazón de napalm"