Los domingos me producen temor, Ignacio. Si has de abandonarme, no lo hagas en domingo, no lo resistiría. Incluso la luz es distinta, siempre tiene algo mortecino. Si alguna vez he lamentado no tener hijos, ha sido en un día domingo. Cuando era chica les tenía horror. Todos los miedos cósmicos, eso de la infancia que uno apenas comprende, se me juntaban ese día. Sería también la entrada a clases los lunes. Sí, yo odiaba estudiar. En las tardes dominicales les pedía a mis amigas que me llamaran varias veces por teléfono para no sentir el abandono.
Marcela Serrano: "Nosotras que nos queremos tanto"