-Es domingo y no estoy triste -acotó de la nada María, como sorprendida consigo misma.
-No es raro- le respondí, hemos tenido un día lindo y estamos las cuatro juntas, ¿por qué habríamos de estar tristes?
-Cuando yo era adolescente me entristecían los domingos. Ya no. -dijo Sara.
-Es cierto -admitió Isabel-. Es un sentimiento típico de la adolescencia. A mí se me quitó cuando tuve a Hernán Pablo.
-Será que aún soy adolescente -rió María- pero nunca he logrado deshacerme de él. Como si todos los malos recuerdos estuviesen asociados a ese día.
-No es raro- le respondí, hemos tenido un día lindo y estamos las cuatro juntas, ¿por qué habríamos de estar tristes?
-Cuando yo era adolescente me entristecían los domingos. Ya no. -dijo Sara.
-Es cierto -admitió Isabel-. Es un sentimiento típico de la adolescencia. A mí se me quitó cuando tuve a Hernán Pablo.
-Será que aún soy adolescente -rió María- pero nunca he logrado deshacerme de él. Como si todos los malos recuerdos estuviesen asociados a ese día.
Marcela Serrano: "Nosotras que nos queremos tanto"