Las pompas de jabón que este niño
se entretiene en echar a volar por una pajita
son traslúcidamente toda una filosofía.
Claras, inútiles, y pasajeras como la Naturaleza,
amigas de los ojos como las cosas,
son lo que son
con una precisión redondita y aérea,
y nadie, ni aun el niño que las deja,
pretende que sean más que lo que parecen ser.
Algunas apenas se ven en el aire lúcido
son como la brisa que pasa y apenas roza las flores
y que sólo sabemos que pasa
porque algo se aligera en nosotros
y lo acepta todo más nítidamente.
Fernando Pessoa
se entretiene en echar a volar por una pajita
son traslúcidamente toda una filosofía.
Claras, inútiles, y pasajeras como la Naturaleza,
amigas de los ojos como las cosas,
son lo que son
con una precisión redondita y aérea,
y nadie, ni aun el niño que las deja,
pretende que sean más que lo que parecen ser.
Algunas apenas se ven en el aire lúcido
son como la brisa que pasa y apenas roza las flores
y que sólo sabemos que pasa
porque algo se aligera en nosotros
y lo acepta todo más nítidamente.
Fernando Pessoa
-Alberto Caeiro-