Es posible que sepan demasiado
de ti, después de tantos años, cuando
vuelven a la ciudad, tienen un título
o quizá un buen empleo y te presentan
a un tipo que se esfuerza por caer bien.
Y es que de nada sirve haber cambiado,
creerte algo más listo o tener una
docena de aventuras que contar,
para contrarrestar esta penosa
sensación de que sigues siendo el mismo
muchacho al que trataban con afecto
y una cierta distancia; de que son
cada vez más hermosas las amigas
y, me temo, también inalcanzables.
de ti, después de tantos años, cuando
vuelven a la ciudad, tienen un título
o quizá un buen empleo y te presentan
a un tipo que se esfuerza por caer bien.
Y es que de nada sirve haber cambiado,
creerte algo más listo o tener una
docena de aventuras que contar,
para contrarrestar esta penosa
sensación de que sigues siendo el mismo
muchacho al que trataban con afecto
y una cierta distancia; de que son
cada vez más hermosas las amigas
y, me temo, también inalcanzables.
José Manuel Benítez Ariza: Las Amigas, 1991