Yo acababa de conocerlo, y al principio me había parecido una buena persona; por desgracia no era sólo eso: también era un católico de misa diaria, un hombre lleno de buenas intenciones y un creyente en la bondad del ser humano. En definitiva, un sujeto peligroso.
Javier Cercas, "Las leyes de la frontera"