Yo creía hasta ahora que todas las cosas del universo eran, inevitablemente, padres o hijos. Pero he aquí que mi dolor de hoy no es mi padre ni es hijo. Le falta espalda para anochecer, tanto como le sobra pecho para amanecer, y si lo pusiesen en una estancia luminosa no echaría sombra. Hoy sufro suceda lo que suceda. Hoy sufro solamente.
César Vallejo