Que sueño más profundo éste
Para vuestra elevación
William Shakespeare
Para Bárbara Probst Solomon
Cuando llega septiembre en las calles
de Brooklyn una serena
alegría se apodera
de ti. Das largos paseos
junto a las aguas, te encaminas
a ver morir la tarde
desde el "Café del Río".
Arrastra el viento húmedo hojas secas,
y en el último sol Manhattan se aparece
como brasas de oro. Quién
deslumbrado por su
belleza, no une a ella su suerte.
Un asombroso
fulgor desciende sobre el mundo,
y hasta el aire alumbra, como
el polvo que levantara
la caída de un ángel.
José María Álvarez (!942): Museo de cera, 1992