ESTALLÓ LA GUERRA. Eso parece, eso dicen. Aquel avión chocó contra aquella torre y empezó una guerra. Hubo un momento de alarma y la vida sigue. Y no se nota. Estalló esta guerra como estallaron las otras, allá, al otro lado de la pantalla. Donde debe ser.
Pero no, esta guerra perdura, se apaga el televisor y la guerra perdura. ¿Será que ésta es, efectivamente, la Guerra? ¿Esa Guerra que nos acechaba hacía tiempo desde el otro lado de la pantalla del televisor? ¿Esa Guerra que nos pertenece? ¿Nuestra Guerra?
Y la duda nos corroe mientras vemos caer bombas en tierras lejanas, sobre pueblos ya mil veces derruidos. Aliviados, mil veces agradecidos, culpables, contemplamos a esas gentes que cargan con nuestra Guerra y se la llevan con sus guerras adonde debe estar, al otro lado de la pantalla, a ese mundo polvoriento de los grandes ojos tristes.
... libradnos de tener grandes ojos tristes...
Pero no, esta guerra perdura, se apaga el televisor y la guerra perdura. ¿Será que ésta es, efectivamente, la Guerra? ¿Esa Guerra que nos acechaba hacía tiempo desde el otro lado de la pantalla del televisor? ¿Esa Guerra que nos pertenece? ¿Nuestra Guerra?
Y la duda nos corroe mientras vemos caer bombas en tierras lejanas, sobre pueblos ya mil veces derruidos. Aliviados, mil veces agradecidos, culpables, contemplamos a esas gentes que cargan con nuestra Guerra y se la llevan con sus guerras adonde debe estar, al otro lado de la pantalla, a ese mundo polvoriento de los grandes ojos tristes.
... libradnos de tener grandes ojos tristes...
Pereulok
Noviembre 2001
Noviembre 2001