Era de noche; soplaban las auras blandamente;
la blanca luna los alumbraba en su rumbo y con su trémula luz rielaban las aguas del mar.
la blanca luna los alumbraba en su rumbo y con su trémula luz rielaban las aguas del mar.
Virgilio: Eneida, VII (8-9)
Aspirant aurae in noctem nec candida cursus
luna negat, splendet tremulo sub lumine pontus.
Aspirant aurae in noctem nec candida cursus
luna negat, splendet tremulo sub lumine pontus.