Empezó a examinar uno a uno sus sueños y esperanzas, y uno a uno hubo de ir desechándolos, como el marino que tacha en su camarote las fechas de un calendario.
Yukio Mishima: El marino que perdió la gracia del mar.
Se engaña aquel que piensa que, después de 5.000 años de Historia escrita, su pensamiento es único y absolutamente propio.