He vivido solo porque la presencia de otras personas me produce una especie de molestia. No es que me niegue a tratar con la gente, a conversar o cenar con amigos; pero cuando los siento demasiado tiempo cerca de mí, aunque sean mis más cercanos familiares, me cansan, me fatigan, me enervan, me ponen nervioso y experimento un anhelo cada vez mayor, más agobiante, de que se marchen o de de marcharme yo, de estar solo. ¿Por qué soy de esta manera? Quién sabe, tal vez la causa sea muy sencilla: me canso en seguida de todo lo que no sucede dentro de mí, y son muchos los que se encuentran en mi misma situación.
Guy de Maupassant