Era aquella una boda europea por excelencia: estaba allí casándose un individuo que había matado irresponsablemente, que había trabajado atolondradamente, que no conocía ideales y que engendraría hijos que, a su vez, volverían a ser igual de homicidas, europeos, asesinos, crueles, cobardes, belicosos, nacionalistas, sangrientos cumplidores de los deberes religiosos y crédulos seguidores del Dios europeo rector de la política.
Joseph Roth, "La tela de araña"