Domingo plácido. Aprovechando los primeros rayos de sol de primavera que ya quiere ser verano. Dora comerá en el balcón. Sus padres le cedieron esta casa por un módico alquiler. Queda lejos del centro de Llerona, y da a otros patios vecinos de la parte de atrás de las casas, con los que forma un espacio cerrado. Entre todos, configuran un puzle de terrados ruidosos. En mayor o menor grado se oye el rumor que viene de las otras viviendas. Pero hay una que siempre destaca en las comidas familiares de los domingos, como es el caso. Los Sanguinet se reúnen alrededor de una mesa, comen y gritan, como quien hace un ejercicio gimnástico recomendado por el médico. "Una vez a la semana, darse un atracón y, si es posible, un enfado para desahogarse y pegar cuatro gritos." Y como se fían del médico y no quieren contrariarlo, normalmente gritan.
Anna Ballbona, "Joyce y las gallinas"