-¡Chicos, qué hermoso domingo! -ha dicho.
Contempla el cielo y les dice a los demás que es un hermoso domingo. Pero en el cielo sólo se ve el cielo, la negrura del cielo, la noche del cielo, y cantidad de nieve que remolinea a la luz de los reflectores. Una nieve danzarina y helada.
Dice eso soltando una carcajada excesiva, como quien diría "¡mierda!". Pero no ha dicho mierda. Ha dicho:¡qué hermoso domingo, chicos!, en francés, contemplando el cielo negro de las cinco de la mañana.
(:::)
Un recuerdo, sin duda, de los hermosos domingos de antaño, que le ha embargado en el momento en que se disponía a hundirse en los remolinos de nieve, le ha inducido a gritar de ese modo, ha hecho estallar en él aquella risa desesperada.
¡Qué hermoso domingo, chicos, a orillas del Marne"
Contempla el cielo y les dice a los demás que es un hermoso domingo. Pero en el cielo sólo se ve el cielo, la negrura del cielo, la noche del cielo, y cantidad de nieve que remolinea a la luz de los reflectores. Una nieve danzarina y helada.
Dice eso soltando una carcajada excesiva, como quien diría "¡mierda!". Pero no ha dicho mierda. Ha dicho:¡qué hermoso domingo, chicos!, en francés, contemplando el cielo negro de las cinco de la mañana.
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Un recuerdo, sin duda, de los hermosos domingos de antaño, que le ha embargado en el momento en que se disponía a hundirse en los remolinos de nieve, le ha inducido a gritar de ese modo, ha hecho estallar en él aquella risa desesperada.
¡Qué hermoso domingo, chicos, a orillas del Marne"
Jorge Semprún: "Aquel domingo"