Vivir esta ciudad como el que vive
lejos de aquí, en un lugar cualquiera.
Vuela el cansancio del viajero,
con la distancia de quien va de paso.
No amarla demasiado. El amor tiene
duras cadenas para los amantes.
Estar en ella sin pensar que existe,
como en ciudad soñada. Y en secreto.
Mirarla sin desdén y sin dolor
y decir para adentro que no importa:
-Amé la soledad. Ardí en un sueño acaso.
lejos de aquí, en un lugar cualquiera.
Vuela el cansancio del viajero,
con la distancia de quien va de paso.
No amarla demasiado. El amor tiene
duras cadenas para los amantes.
Estar en ella sin pensar que existe,
como en ciudad soñada. Y en secreto.
Mirarla sin desdén y sin dolor
y decir para adentro que no importa:
-Amé la soledad. Ardí en un sueño acaso.
Francisco Bejarano (El regreso, 2002)