Se sorprende cuando ella lo alcanza, lo toma del brazo obligándolo a volverse y le pregunta si está loco. Se enganchan en una discusión que finaliza en el Etcétera, el hotel alojamiento de la calle Monroy, casi llegando a Figueroa Alcorta, que tiene una vista espléndida del final de los bosques de Palermo. Allí, en la paz del sexo satisfecho, contemplándose magníficamente desnudos en el espejo del techo, Marcelo le propone matrimonio. Vanina contesta que sí inmediatamente y se acurruca contra su cuerpo. El muchacho piensa en lo contentos que van a ponerse su mamá y su suegra cuando ella se lo cuente y le entra como una congoja: tiene la sensación de que su vida ha empezado a convertirse en una eterna tarde de domingo.
Ernesto Mallo: El comisario Lascano (El policía descalzo de la Plaza San Martín)